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Alimentación para bebés prematuros

La alimentación de un bebé prematuro es muy importante, porque en esta etapa deberá adquirir una gran cantidad de nutrientes para su desarrollo que de forma natural hubiera tomado del útero materno.

 

El manejo de la alimentación en este periodo es muy especial y hay tomar en cuenta las siguientes recomendaciones:

– Se puede proveer grandes volúmenes de leche materna. No hay que restringir el consumo.

– Si el bebé va a recibir la leche extraída de la madre, se debe tener cuidado de que se aproveche al máximo la leche “posterior”, o sea, la que sale al final de la extracción, ya que es la más rica en grasa y favorecerá una mejor ganancia de peso.

– Hay que tomar en cuenta que la grasa de la leche se puede adherir a las paredes de los recipientes donde se almacena, las sondas o las jeringas, por lo que entre menos se utilicen estos instrumentos es mejor.

– Al calentar la leche materna se pierden, entre otras sustancias, enzimas que favorecen la absorción de las grasas. Por lo tanto, la leche materna no debe calentarse, sólo debe alcanzar la temperatura ambiente.

– Es posible fortificar la leche materna con proteínas, calcio, fósforo o grasa. Existen diferentes estudios que apoyan la fortificación de la leche materna, pero aún no se sabe cuál es la mejor forma de hacerlo, cuánto tiempo hacerlo y en qué niños puede aplicarse. Una forma práctica es utilizar la leche materna para aprovechar todas sus ventajas y complementar la alimentación de los bebés prematuros con alguna fórmula especial para ellos (2 a 3 tomas), la cual se puede administrar por sonda o en vaso, con lo que se cubren las desventajas nutricionales ya mencionadas.

– Se puede llevar a cabo el manejo de multivitamínicos y hierro en su momento apropiado, mismo que será indicado por el médico.

– Hay que tomar en cuenta que el bebé puede contagiarse de infecciones por medio de la leche materna.

– Debe procurarse que la alimentación con leche materna se empiece en forma temprana.

– Es importante favorecer el contacto piel a piel entre la madre y su hijo, ya que ello facilita la producción de anticuerpos específicos dirigidos contra las bacterias que existen en el hospital. Estos anticuerpos los recibe el bebé a través de la leche de su madre.

– Cuando no sea posible la succión, será necesario ofrecer la leche por sonda. La succión es un reflejo natural y hay que vigilar que aparezca junto con la capacidad que el bebé tendrá para deglutirla; así, después se podrá amamantar directamente del seno materno.

– La leche debe extraerse en períodos de 2 a 3 horas y es importante recordar que la producción de la leche depende de la estimulación. Será necesario eliminar el primer chorro de cada extracción para disminuir la posibilidad de contaminación de la leche.

– La leche puede ser almacenada en el refrigerador por 24 horas.

– Es necesario vigilar la medicación de la mamá durante la lactancia.

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